El Hermano masón José Ingenieros dejó una huella profunda en el pensamiento argentino a pesar de que solo vivió 48 años. Nació en Palermo, Italia, el 24 de abril de 1877, fue médico especializado en Psiquiatría, además de criminólogo, filósofo, docente y escritor que influyó decisivamente sobre los estudiantes que protagonizaron la Reforma Universitaria(1918). Estudió en el Colegio Nacional Buenos Aires. Poco después de graduarse fundó el periódico La Reforma y en1893 ingresó a la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires donde se recibió de farmacéutico (1897) y de médico (1900).

La estructura constitucional del Estado Argentino asume la forma representativa, republicana y federal y reconoce la autonomía de las Provincias (equivalentes a los estados que conforman la República Federativa de Brasil o los Estados Unidos de Norteamérica). Por prescripción constitucional (artículo 5 de la Constitución vigente, texto original de 1853) es responsabilidad de las provincias la educación primaria lo que no impidió que el estado nacional ocupara este espacio en las jurisdicciones provinciales más pobres.

La intensa actividad que despliega la masonería argentina nos ha llevado como ya es costumbre a diferentes puntos del país. En las últimas dos semanas hemos estado en las ciudades de Córdoba, Río Tercero, Villa María, Mendoza y San Juan mientras preparamos el XIII Congreso Nacional del Simbolismo que se desarrollará del 4 al 6 de noviembre en Salta. En esa oportunidad, las deliberaciones serán sobre “Educación y laicismo” organizadas en cuatro comisiones de trabajo: “Educación, laicismo e inclusión social. Una educación de calidad para todos”, “Educación 2.0”, “Valores aula” y “Medio ambiente y educación”.

Ni secretos ni conspirativos, los masones argentinos del siglo XXI se esfuerzan por mostrarse, difundir sus ideas y sumar “hermanos”, y para ello no tienen reparos en incursionar en las redes sociales ni en montar una exposición.

El querido hermano masón Dardo Rocha no solo fundó la ciudad de La Plata. Como gobernador de la Provincia de Buenos Aires y gracias a sus gestiones, el tren llegó a Mar del Plata en 1886. Cuenta la historia que esa novedad determinó que poco después, en enero de 1888 se inaugurara el Bristol Hotel cuando se advirtió que el turismo podría interesarse en ese nuevo destino. Entonces, la Municipalidad de Mar del Plata reglamentó el uso de las playas según las costumbres de la época.

En noviembre de 2011, la Masonería Argentina dio a conocer su “Carta de Salta” al término de las deliberaciones de su Congreso Nacional del Simbolismo. Expresó, entre otros conceptos, que el laicismo es la “doctrina que defiende la independencia del hombre o de la sociedad, y más particularmente del Estado, respecto de cualquier organización o confesión religiosa”. También dijo en ese documento que la masonería “no constituye una religión, respeta a todos los credos por igual bajo el amparo de la ley y reserva las creencias y sus prácticas al fuero íntimo de cada persona”.

No son protagonistas ni testigos de extraños ritos de iniciación. Tampoco son hombres extremadamente formales ni intimidantes por sus formas. “No hacemos sueltas de murciélagos, ni bebemos sangre humana”, exagerarán sobre los prejuicios que existen. No califican lo que hacen con adjetivos que puedan alimentar cierto halo de misterio. Pero sí se cuidan de no exponerse en vano y no revelar alegremente los lugares de reunión, a los que denominan templos; ni sus identidades. Funcionan como círculo cerrado al que se accede después de por lo menos tres rigurosas entrevistas. Tienen ciertos requisitos que podrían hacer fruncir el ceño a algún ajeno. En general se dividen tajantes entre hombres y mujeres. Y sí, atraviesan una ceremonia iniciática especial, la cual después será considerada por ellos mismos como divisoria de un antes y un después.